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Madrid, 3 febrero 2009 (IVICON).- "Una vida consagrada en la que no se esté dispuesto/a a vivir con radicalidad la entrega a Jesucristo... he aquí una de las razones de la escasez de vocaciones" Son palabras de Mons. Demetrio Fernández obispo de Tarazona y miembro de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, en una carta con motivo de la celebración, en el día de ayer, 2 de febrero, de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada. El prelado reconoce en su misiva que "el tema de la escasez" vocacional es complejo "y no se reduce a una sola causa", no obstante achaca la falta de vocaciones de algunos institutos religiosos a la incoherencia en su seguimiento de Cristo y en su acomodo "a este mundo". También en clave vocacional se ha expresado en su carta pastoral con motivo de la misma jornada de la Vida Consagrada, Mons. Vicente Jiménez Zamora, el obispo de Santander: "Pedimos por la vocaciones a la Vida consagrada, que son un don de Dios a su Iglesia". Jiménez Zamora ha resaltado, sin caer en maniqueísmos baratos, que "entregar la vida a fondo perdido siempre ha sido difícil. Pero es aún más difícil hoy, cuando la cultura ambiental no favorece hacer opciones definitivas y compromisos para toda la vida". "Los consagrados", afirma en su carta, "son para nosotros el recuerdo permanente de la lógica del don". Una lógica de don y de entrega que en la vida consagrada cumple "aquella unidad del amor a Dios y al prójimo por los que merece la pena consagrarse". |