«La Vida Religiosa nace con la misión de sanar heridas»

Madrid, 2 de febrero de 2024 (IVICON); Jesús Miguel Zamora Martín pertenece al Instituto de los Hermanos de Las Escuelas Cristianas (La Salle). Es licenciado en Ciencias Físicas y desde el año 2017 desempeña el cargo de secretario general de la CONFER.

En este 2 de febrero, donde celebramos la XXVIII Jornada Mundial para la Vida Consagrada nos cuenta su testimonio de fe y reflexiona sobre los retos de la Vida Consagrada hoy en día.  

¿Qué te llevó a consagrarte como religioso?

No había llegado a la edad de 11 años cuando ingresé en el internado de los hermanos de La Salle de Salamanca. A esa edad no te das cuenta de nada, pero a medida que vas viendo lo que se realiza en esa casa de formación y lo que vas viviendo, vas intuyendo que este es tu camino. Yo no tuve una iluminación, lo mío fue más seguido. Cuando llegas a la época de postulantado ya te preguntas si este es tu camino, y no encuentras razón para decir que no lo sea.

Poco a poco vas haciendo esfuerzos y profundizando en lo que te llena. Cuando sabes que esto es lo tuyo, ya no te preguntas otras cosas. No te preguntas porqué, porque hacerte ese tipo de preguntas es una pérdida de tiempo. Si me hago esas preguntas es porque tengo que darle respuesta, por lo que no estoy profundizando en lo que debo seguir.

Mis experiencias en la comunidad han sido enormemente positivas. Todo eso te va asentando en tus convicciones. Desde ahí construyes toda tu vida y comprendes que alguien me ha dicho que este puede ser mi camino, y lo intuyes como que es Dios.

¿No has tenido nunca una crisis de fe?

No. Ni siquiera con la denominada “crisis de los 40”. He dado clases, he trabajado en la pastoral, y ahí ves que tu vida se vuelca en ese sentido y sabes que eso es lo tuyo.

Para que esas crisis no lleguen tienes que alimentarlo. Tienes que alimentar tu vida, que haya elementos clave en tu vida que no te fallen, mantener una oración constante, apoyarte en los que tienes alrededor, el ver que tu vida la pones a disposición de los demás, etc. Eso te dice que no pienses tanto en ti mismo sino en la misión en la que vas desarrollando tu vida.

Tengo que alimentar la razón de mi vida. Los laicos con los que he vivido han tenido mucha fuerza en esta razón. Desde ahí veo que ellos también me devuelven su razón de ser. Cuando ves a la gente comprometida en ese sentido, tú no puedes entregar migajas sino tu vida a ese servicio.

¿Qué necesita la vida religiosa hoy en día?

Necesita sosiego, tranquilidad para ir viviendo las cosas con más calma. Necesita volverse a lo que dio origen a la propia vida. En algún momento, cuando eres más joven, te dejas llevar por lo que es la actividad, perdiendo una dimensión más personal. Cuando llevas más tiempo piensas en cuál ha sido la razón de tu vida. Tú estás aquí porque alguien te ha llamado, por eso hay que recuperar ese amor primero.

Alguien que es más fuerte que tú ha confiado en ti y eso lo tienes que alimentar y seguir llevando adelante. Necesitamos más conciencia de Dios en nuestra vida, de aquél que nos llamó.

Necesitamos ser muy abiertos en la concepción de la vida religiosa desde el punto de vista de la intercongregacionalidad. Hay que disfrutar de los carismas de los demás. Seguimos excesivamente metidos en lo nuestro, en nuestro carisma propio. Hay que ampliar el horizonte y vivir con otras comunidades para sentirte más Iglesia. En este momento también hay que hacer caminos con los laicos que se ilusionan por el estilo de vida, que han descubierto un carisma y lo hacen suyo a su manera. Nunca debemos perder de vista que nuestra misión es una misión de ir sanando muchas heridas. La vida religiosa nace con la misión de sanar heridas. Hay que hacernos sensibles al dolor que sufre la gente.

¿Cómo ves los retos de la Vida Consagrada?

Por un lado los veo apasionantes. Volver a retomar nuestros inicios, cuidar a la gente en la edad en la cual están, hay que cuidar a los jóvenes. En una sociedad de vida consagrada donde abunda mucha gente mayor, no cabe duda que hay que cuidar a la gente más joven. También a la gente que está teniendo el peso de muchas cosas, superiores de comunidad, responsables de pastoral, etc, a veces se encuentran un poco solos. ¿Cómo acompañar el latir de esa gente? , ¿cómo hacer que la gente se sienta acompañada?. Nos toca crecer en cultura vocacional, es un reto muy bonito porque es ayudar a las personas para ayudar a descubrir a la gente que su vida es una llamada y que responde a algo.

¿Qué te inspira el lema:«Aquí estoy, Señor, hágase tu voluntad» ?

No cabe duda que enlaza con muchas cosas de lo que hemos ido viviendo. Enlaza con la figura de María, de lo que significa la escucha, y enlaza con lo que han vivido nuestros fundadores. Hay gente que se entrega de una manera total a lo que Dios diga. Esto no es obra personal mía, sino que hay alguien que entra contigo en ese camino para que merezca la pena. Hay que ponerse a disposición de la gente. Tu vida no la entiendes desde tú mismo, sino desde el servicio que puedes hacer como una misión.

Aquí estoy, Señor, hágase tu voluntad, no lo dices una vez, lo dices cada día.

Puedes leer el número del SomosCONFER sobre los retos para la Vida Consagrada pinchando aquí

Mensaje de la presidencia de la CONFER con motivo de la XXVIII Jornada Mundial para la Vida Consagrada

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